
Quizá Brenan y Hemingway se sintieron mutuamente intimidados durante sus dos encuentros. No sabemos por qué, pero a pesar de todas las experiencias que tenían en común y las numerosas similitudes , además del respeto que sentían por sus respectivos libros, no conectaron. Al final, las diferencias de personalidad junto a unas poses exageradas por ambas partes, causadas, entre otras cosas, por la timidez y los sentimientos de inferioridad, motivaron el fracaso del encuentro. Ni siquiera el amor por nuestro país pudo unir a los dos «curiosos impertinentes» más importantes del siglo XX.
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