19/5/09

Artículo publicado en El Mundo




* Los dos escritores se conocieron durante el verano de 1959 en Málaga

Jesús Ortiz | Málaga


El encuentro que mantuvieron en el verano de 1959 en Málaga dos de los mejores escritores del siglo XX, Ernest Hemingway y Gerald Brenan, acabó en desencuentro.

Este tema fue lo más destacado de la penúltima jornada sobre el 'Encuentro Internacional Hemingway, un verano peligroso'.

Según Carlos Gerald Pranger, hijo de la que fue secretaria del escritor británico Gerald Brenan, y también responsable del patrimonio de este literario, señaló que más que un encuentro amistoso «fue un desencuentro, no tuvo éxito, a pesar de que ambos tenían muchas cosas en común, como el amor que sentían por España, una gran fuente de inspiración para los dos mejores escritores sobre temas españoles del siglo XX».

Los dos escritores se vieron por primera vez en el verano de 1959. Hemingway, que se encontraba en Málaga elaborando un reportaje sobre el mano a mano en la plaza de toros entre los diestros Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez, le dijo a sus amigos que quería conocer al autor de 'El laberinto español', publicado en 1943, y a Brenan, sin duda, le eran familiares algunas de las novelas del escritor norteamericano que se desarrollaban en España.

Así, invitó a Brenan a comer a la finca de La Cónsula. «Brenan decía que se sentía intimidado por la presencia de Hemingway, y aseguraba a sus amigos que cuando estaban en la sala era como si no quedase aire para el resto de los presentes. Brenan nunca congenió con personas con carácter fuerte, en parte porque le recordaba a su padre», señaló Geral Pranger.

Brenan intentó llevar la conversación a su terreno: la literatura, pero Hemingway sólo quería hablar en esos momentos de los toros.

«Toda la conversación que mantuvieron se basaba en historias, chistes y anécdotas, pero hasta el lenguaje los separaba. Brenan decía que aunque el trato era amistoso, no se sentía bien, y consideraba que Hemingway se escondía tras una máscara creada por él mismo».

Hemingway en esos tiempos tenía un carácter depresivo, «pero creo que si se hubiesen conocido años atrás se habrían llevado bien», opinó el experto.

«Se sintieron mutuamente intimidados durante los encuentros que mantuvieron y a pesar de sus experiencias en común y similitudes en sus vidas, no se llevaban bien, y ni siquiera el amor de ambos por España consiguió unir a los dos curiosos más impertinentes del siglo XX», añadió en su ponencia.

«Los dos escritores tenían en común en que eran autodidactas y se encontraban oprimidos social y familiarmente, ansiaban salir y vivir aventuras hasta que estalló la Primera Guerra Mundial, en la que ambos participaron y quedaron heridos». A partir de entonces la guerra fue un tema de inspiración literaria para los dos, ya que llegaron a disfrutar de ella", concluyó Gerald Pranger.

enlace:

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/14/andalucia_malaga/1242328084.html

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