HOMENAJE A BRENAN.
Brenan murió junto a un epígrafe,
la soledad.
Se hizo viento, brisa del sur en una ventana
tejiendo recuerdos sobre montañas.
Gerald, zumo de ceniza entre memorias
borrosas, miles de lecturas olvidadas;
relatos de una aldea lejana, escritor de tiempos
y genocidios en España.
Aquella mecedora en un rincón de mi niñez
balanceaba el paso del tiempo; se acerca
el final.
Aquel regazo de abuelo, sabiduría popular,
cercana, lejos de oscuras cátedras.
Fiebre alta, delirios, noches en vela,
mente borrosa, búsqueda de identidad
no encontrada.
El declive de un escritor,
su locura purgada junto a las llamas,
palabras consumidas por el fuego
de las que no sabremos nada.