7/3/08

DIARIO DE UN AMOR IMPOSIBLE

Gerald Brenan (1894-1987), autor de obras esenciales para comprender la España contemporánea como son El laberinto español, La faz de España o Al sur de Granada, es considerado uno de los hispanistas más importantes del siglo pasado. Su vida, erudita y bohemia, gravita alrededor de dos mundos contrapuestos: la clasista Inglaterra de principios del siglo XX y el descubrimiento de España y Andalucía, lugar de exilio voluntario y que acabó siendo su tierra de adopción.

Al sur de Granada, su obra más conocida, es un libro seminal, una referencia indispensable para la etnografía moderna, en el que se recoge la estancia de Brenan en una pequeña aldea perdida en la Alpujarra granadina a principios de los años 20. Hoy día es un clásico consolidado del que se cumplen 50 años de su primera edición inglesa. Pero Gerald Brenan no es sólo Al sur de Granada o El laberinto español, hay más. Aunque en su vejez el autor se aficionó a las lumbres que consumieron parte de su legado, han sobrevivido relatos, cartas, poemas y diarios, en parte inéditos y que después de tantos años todavía esperan editor.

De entre estos escritos destaca, junto a los epistolarios y la poesía, The Diary Related to Dora Carrington. En las últimas páginas de este diario, utilizado en algunos pasajes de su autobiografía Memoria Personal, Brenan relata las trágicas muerte de la pintora inglesa Dora Carrington y del eminente crítico y biógrafo Lytton Strachey. Además, añadió, a modo de conclusión, otro texto de 1932 y rematado en 1974 titulado Dreams about Carrington’s Death, donde Brenan, influenciado por el auge de la teoría del psicoanálisis y la interpretación de los sueños de Sigmund Freud, describe e interpreta sueños propios sobre la muerte de Carrington y Strachey.

Bloomsbury no era sólo un grupúsculo de señeras figuras como Virginia Wolf, E.M Forster o John Maynard Keynes, también giraban a su alrededor un gran número de carreteras secundarias estrechas, sinérgicas y entrelazadas entre sí. Este fue el caso del cuarteto formado por Gerald Brenan, Dora Carrington, Ralph Partridge y Lytton Strachey que, al mismo tiempo, también era un miembro distinguido del grupo principal. Sus relaciones fueron una representación teatral, un inmenso despliegue epistolar – Gerald Brenan escribió cerca de cuatro millones de palabras en cartas – repleto de episodios de todo tipo. Gerald, al igual que Ralph, estaba enamorado de Dora, que acabaría casándose con Ralph, pero ella profesaba un amor imposible por Lytton, homosexual reconocido que, a su vez, sentía una tremenda atracción por Ralph. Este culebrón, digno de la mejor sobremesa, acabó en trágicas circunstancias.

Dora Carrington, pintora talentosa e impulsiva, fue el gran amor romántico de Gerald Brenan. Se conocieron en 1919, el romance fue breve y realmente no se vieron mucho, pero mantuvieron por correspondencia una especie de amor con tintes oníricos o, más bien, desamor destructivo. La etapa alpujarreña de Brenan es crucial para entender esta extraña relación. Yegen fue todo un descubrimiento. Se puede afirmar que Brenan fue hasta cierto punto feliz porque se sintió liberado y partícipe de la vida real que se le negaba en Inglaterra, pero no dejaba de ser un extraño en el pueblo y sufría periódicamente devastadores estados de soledad y aburrimiento. Fueron las cartas de Dora Carrington las que le ayudaron a perseverar en sus intenciones de quedarse y ser poeta. Volver a Inglaterra hubiera significado la claudicación, el arrodillarse ante un padre militar y autoritario que desaprobaba de un hijo con vocaciones literarias.

Uno de los capítulos más entretenidos de Al sur de Granada es la visita que le hicieron a Brenan sus amigos, Dora Carrington, Lytton Strachey y Ralph Partridge, en los primeros años veinte. Strachey cruzó media Alpujarra, desde Lanjarón a Yegen, tumbado boca abajo sobre una mula, observando con pánico los profundos barrancos del camino, y soportando, a su vez, el dolor de unas almorranas. El colmo para él, tras el tortuoso viaje, fue ver el retrete de la casa alpujarreña de Brenan, una silla-agujero que evacuaba directamente a un corral de gallinas. El cuarteto comenzó a desmembrarse en 1932 cuando a Lytton Strachey le diagnosticaron una dolencia estomacal, posiblemente un cáncer, y murió al poco tiempo. Este funesto acontecimiento sumió a Carrington en la desesperación y, como todos intuían que ocurriría, incluido Brenan, se suicidó de un disparo mal dado en el costado cinco días después de la muerte de Lytton.

Aunque el cuarteto, especialmente Carrington, le produjo a Brenan no pocas pesadumbres, dolor, tristeza y males de amor – algo tan difícil de curar, – en el fondo parecía disfrutar con este tipo de relaciones complicadas y tremebundas, pues poseía cierto gusto masoquista por el dolor, no sólo físico, además era un chismoso de primera clase, un voyeur al que le encantaba observar y describir la vida de los demás. En el texto que presentamos a continuación Brenan habla de sí mismo, de sus amigos, del inconsciente y del inaccesible mundo de los sueños. Es un Brenan diferente, íntimo, una parte no visible a simple vista del excéntrico inglés que arribó en la Alpujarra buscando su propio camino en la vida.


Extracto de un texto publicado en Clarín, revista de nueva literatura nº72, noviembre-diciembre, 2007.

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